Del cielo infinito rebosante de estrellas,
me enamore de una de ellas,
que adornada de aurea majestuosa y
dueña de un brillo celestial
va desgarrando la oscuridad perpetua de mi universo.
Me enamore del más hermoso lucero concebido
por un cielo que mucho tiempo permaneció vacio.
He sido flechado por una luz idílica
que raya las tinieblas de esta mi alma solitaria.
Me enamore de una estrella
que brilla en las lejanías del firmamento eterno
aquella que es anhelo nocturno
y consuelo de la desdicha
Bóreas llenan las calles
y soy el desierto que va alzando sus brazos
que va cerrando los ojos, que quiere ser éter,
que quiere escapar en busca de un encuentro imposible
para sentir así la calidez eterna de su fuego
celestial
Eres y serás mi amor eterno
aunque brilles siempre al final del horizonte.